Hay quienes creen que la única verdad que importa es la que puede medirse; que las buenas intenciones no cuentan, que lo que hay en el corazón no cuenta, preocuparse no cuenta. Pero la vida de un hombre puede medirse por cuántas lágrimas son derramadas cuando muere. Que no puedan medirlas o no quieran medirlas, no quiere decir que no sea real.
El objetivo de la vida no es sacrificarse a si mismo y no recibir nada a cambio.
La vida es así, como una serie de cuartos. Y quien se queda encerrado con nosotros en esos cuartos da como resultado lo que es nuestra vida.
ABC
